¿Por qué no logras lo que te propones?
- Mariedith Losan
- 7 feb 2023
- 3 Min. de lectura
Te ha pasado que empiezas algo y pasa el tiempo y no lo logras, abandonas a mitad del camino, lo dejas olvidado, le vas dando largas y esto te hace sentir que no avanzas, no eres productiva. Te desmotiva a intentar otras cosas, te hace sentir culpa y ansiedad porque quizás invertiste tiempo y dinero en algo que “no funcionó”.
Esto tiene solución y hoy vamos a hablar de por qué no logramos lo que nos proponemos.
Como ya hemos dicho en otros blogs, nadie nos enseña a plantear metas y a trabajar en ellas, muchas veces tenemos la creencia de que una meta es solo para temas laborales o económicos. Otras veces ligamos el tema de metas a tener que analizar lo que queremos y esto es algo a lo que tampoco estamos acostumbrados, el punto es que lo importante es que te hagas consciente de por qué no estas logrando lo que te propones, por qué no logras alcanzar tus objetivos.
No se trata de que te sientas mal, te frustres por no poder hacerlo, se trata de entender las razones que puede haber detrás de esto para que puedas identificarlas y entonces puedas encontrar las soluciones para trabajar en esto y cambiarlo.
1. No conocer nuestras habilidades y talentos.
Cuando desconoces de qué eres capaz, no tienes la confianza suficiente para empezar a trabajar en algo. Puedes plantearte metas objetivos que implican retos para los que no te sientes preparada. Lo que tienes que hacer es un inventario de las cosas para las que eres buena, qué habilidades tienes, cuáles son tus talentos, cuáles ha sido tus logros. Ya que tengas esta lista, puedes ver qué tienes que te puede servir para trabajar en tu nueva meta y también te será más fácil identificar si te falta algo y definir lo que tienes que hacer para adquirirlo.
2. No saber cómo plantear una meta.
Muchas veces pensamos que con decir algo que queremos es suficiente para convertirlo en un objetivo, esto no es así. Para que tu meta o proyecto empieza bien desde el principio, es importante que tenga ciertas características. No es lo mismo decir; “quiero tener un negocio propio” a “quiero abrir una tienda de pasteles en x centro comercial para finales del próximo año”.
Tus metas tienen que ser: específicas, medibles, alcanzables, realistas y tener un marco de tiempo para realizarlas.
3. No enfocarte en lo que quieres.
Cuando no alineas tu atención y tu energía a trabajar en un objetivo, es muy fácil que te distraigas en cosas que no son realmente importantes, cosas que no agregan valor a conseguir tu propósito. A donde va tu atención va a ir tu energía. Necesitas organizarte para trabajar en tus proyectos, de otra forma no vas a ver avances.
Has una lista durante toda una semana de las cosas a las que le dedicas tiempo. ¿Cuántas de estas no te están aportando nada? ¿Cuántas de estas solo te distraen y no pasaría nada si las dejaras de hacer? ¿Cuánto tiempo te sobra para trabajar en tu propósito?
4. No tener un plan.
Ya que definiste tu propósito, tienes que tener un plan de acción con pasos específicos de lo que tienes que hacer para conseguirlo. ¿Qué necesitas, cuándo lo necesitas, cuánto tiempo le vas a destinar?
5. Saturarte de propósitos.
Creemos que tenemos que trabajar en todo y conseguir todo al mismo tiempo y hacemos listas enormes de propósitos. Esto solo te abruma, te satura de actividades, te confunde y te lleva a abandonar pues cuesta más trabajo ver progreso y tu motivación baja. Escoge un máximo de 3 cosas en las que trabajar, ¿cuáles son los que van a tener el mayor impacto en tu vida?, ¿cuáles son los que más te emocionan? Deja los demás para después. En la medida en la que vayas aprendiendo a trabajar en tus propósitos, tus habilidades aumentarán y podrás ir agregando más si así lo decides. Es mejor lograr una cosa que no lograr ninguna de la lista.
6. Esperar el éxito inmediato.
Se nos olvida que la vida es progresiva y queremos obtener resultados inmediatos. Cuando queremos lograr algo, muchas veces abandonamos por perder de vista que los resultados se dan a largo plazo y renunciamos casi al comenzar.
7. No tener claro el para qué.
Cuando nos planteamos un propósito sin tener claro para qué lo queremos alcanzar, la motivación va a ser baja. Tenemos que saber lo que nos gustaría obtener cuando lo alcancemos, cómo va a cambiar nuestra vida y también el precio que pagaríamos si no lo conseguimos.
Analiza estas razones, encuentra las soluciones a los problemas, a las justificaciones, hazte consciente de los cambios que tienes que hacer, de lo que necesitas para plantearte propósitos que puedas alcanzar. Porque sin metas, no es posible crecer y tu puedes seguir creciendo cuanto quieras.
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